Durante años, el trébol de Mercedes-Benz no sólo dominaba las rectas de la Fórmula 1, sino que también lideraba con autoridad el codiciado podio del mercado automotriz premium global. El aura de innovación, lujo y rendimiento irradiaba desde Stuttgart, convirtiendo a la marca en sinónimo de aspiración. Sin embargo, los últimos tiempos han visto un cambio de guardia silencioso pero implacable. BMW, su eterno rival de Múnich, ha deslizado sus llaves hacia la cima, arrebatándole la corona de ventas en el segmento premium. Este desplazamiento no es un simple bache en la carretera; es un llamado de atención que ha resonado en los pasillos de la sede de Mercedes. La respuesta no se ha hecho esperar, y es contundente: una ofensiva sin precedentes de 18 nuevos vehículos lanzados entre 2025 y 2027. Este tsunami de novedades representa la estrategia más agresiva en la historia de la marca para frenar la sangría de ventas, reconectar con su base de clientes y, sobre todo, recuperar el liderazgo que siente como propio. Pero más allá de los números, este plan revela una estrategia matizada, un cuidadoso baile entre el pasado y el futuro, entre la tradición y la disrupción.
Mercedes-Benz ha perdido tracción. Tras un periodo dorado impulsado, en parte, por el halo glorioso de su dominio en la F1 (especialmente la era Hamilton), las ventas han entrado en una meseta preocupante, permitiendo que BMW capitalizar mejor las tendencias del mercado y las preferencias de los compradores. Las razones son multifacéticas, pero destacan dos factores cruciales que actúan como puntos de dolor agudos:
Mercedes apostó fuerte y temprano por la electrificación, con ambiciosos objetivos. Sin embargo, la realidad del mercado ha sido más compleja y lenta de lo previsto. La infraestructura de carga, los costos iniciales más altos, la ansiedad por la autonomía y, simplemente, la preferencia continuada de un segmento significativo de clientes por los motores de combustión interna (ICE) han ralentizado la adopción masiva de los EQ. Esta transición más lenta ha creado una brecha donde los competidores, como BMW con su estrategia "Power of Choice" (que ofrece ICE, híbridos y eléctricos en muchos modelos), han captado a clientes indecisos o reacios a pasar completamente a lo eléctrico.
La gama "Core" (Clase A, GLA, CLA) ha sido un caballo de batalla en volumen, atrayendo a compradores más jóvenes a la marca. Sin embargo, Mercedes ha reconocido abiertamente que estos modelos no han generado los márgenes de beneficio esperados. Hubo incluso rumores serios sobre la posible desaparición de estos segmentos, retrayendo Mercedes a los modelos Clase C y superiores para enfocarse en la rentabilidad. Pero abandonar este volumen significa ceder aún más cuota de mercado, especialmente en un entorno competitivo feroz, y perder la oportunidad de "captar" clientes que luego escalan dentro de la marca.
La respuesta de Mercedes-Benz, articulada por su CEO Ola Källenius, es una ofensiva masiva de productos diseñada para abordar precisamente estos puntos de dolor con precisión quirúrgica y ofrecer algo para (casi) todos. Los 18 lanzamientos no son un número al azar; es un despliegue táctico:
La Doble Vía Tecnológica: Esta es quizás la revelación más significativa y la solución directa al primer punto de dolor. Källenius ha dejado claro que la estrategia no será "todo eléctrico".
Por el contrario, habrá una "práctica paridad" entre vehículos con motores de combustión interna (incluyendo probablemente híbridos) y vehículos eléctricos (EV), especialmente dentro de la misma clase de vehículo. El nuevo CLA es el ejemplo paradigmático: se ofrece con eficientes motores de combustión y también cómo EV. Källenius fue contundente: "Hace cinco años, habríamos estimado que ya estaríamos más avanzados en el camino hacia la electrificación. (Pero) tendremos tanto motores de combustión interna como vehículos eléctricos durante al menos los próximos 10 años. No podemos dejar que el motor de combustión de alta tecnología se quede estancado". Este mensaje es crucial: reconocer la realidad del mercado, da seguridad a los clientes que aún prefieren o necesitan ICE (o híbridos), y permite a Mercedes seguir innovando en ambas tecnologías sin quemar puentes. Es una estrategia de transición pragmática que evita alienar a una base de clientes leales mientras sigue construyendo su futuro eléctrico.
Abandonar la gama de entrada resultó ser una idea demasiado arriesgada. La solución: renovarla y potenciarla. Källenius confirmó que entre los 18 lanzamientos habrá dos nuevos modelos para su gama "core", lo que implica claramente la muy esperada nueva generación del GLA y el Clase A (o sus sucesores directos). La clave aquí es que estos modelos se beneficiarán del desarrollo y la plataforma del recién lanzado CLA. Esto sugiere una estrategia para mejorar la eficiencia de costos (compartir plataforma, tecnología y componentes), aumentar el atractivo (diseño, tecnología y prestaciones derivadas del CLA) y, con suerte, mejorar la rentabilidad sin sacrificar completamente el volumen que aportan. Estos modelos seguirán siendo el punto de entrada vital para nuevos clientes y un generador esencial de flujo de caja.
Si el "core" aporta volumen, el segmento premium alto es donde realmente brillan los márgenes. Mercedes no lo descuida. De los 18 lanzamientos, un impresionante total de 12 pertenecen a gamas superiores. Esto incluye seguramente nuevas generaciones o profundas renovaciones de modelos clave como la Clase S, Clase E, GLE, GLS, así como posiblemente expansiones de la familia Maybach, AMG de alto rendimiento, y quizás incluso nuevos modelos de ultra lujo o conceptos transformados en realidad (como el Project MAYBACH). Estos vehículos, ofrecidos tanto en ICE/híbridos como en versiones eléctricas (EQE, EQS y sus derivados SUV), son fundamentales para la imagen de marca, la rentabilidad y para competir directamente con lo mejor que BMW (Serie 7, X7, etc.) y Audi tienen que ofrecer. Aquí es donde la batalla por la percepción de liderazgo tecnológico y de lujo se libra con más intensidad.
La GLC y la Importancia de los Best-Sellers: La estrategia no se basa solo en novedades radicales. La confirmación del lanzamiento de la nueva generación de la GLC en el Salón de Múnich es un recordatorio poderoso. La GLC es, sin lugar a dudas, el modelo más vendido de Mercedes-Benz a nivel global. Su renovación es crítica para mantener el impulso en el segmento de SUV medianos premium, que es uno de los más competitivos y populares. Källenius mencionó que esta nueva GLC "seguramente servirá de base para un nuevo Clase C o una renovación profunda de la generación actual". Esto subraya la importancia estratégica de este vehículo: es el sustento actual, la base tecnológica para otros modelos clave (Clase C) y un enorme contribuyente a las cifras de ventas globales. No renovarla con fuerza sería un error imperdonable.
La anunciada ofensiva de 18 modelos de Mercedes-Benz entre 2025 y 2027 es mucho más que un simple bombardeo de productos nuevos. Es una declaración estratégica audaz y necesaria, una respuesta multifacética a una realidad de mercado que ha desafiado sus expectativas y ha visto a un competidor directo tomar la delantera. Källenius y su equipo han escuchado las señales del mercado y han reaccionado con pragmatismo.
El verdadero genio de este plan radica en su reconocimiento de la complejidad del momento actual de la industria automotriz. En lugar de forzar una transición eléctrica pura que el mercado aún no ha abrazado por completo, Mercedes elige un camino híbrido en el sentido más amplio: un malabarismo tecnológico que mantiene viva y evolucionando su excepcional ingeniería de combustión interna mientras continúa desarrollando su futuro eléctrico, ofreciendo opciones reales al consumidor. Esta "paridad práctica" no es un paso atrás, sino un ajuste táctico inteligente para asegurar relevancia y volumen en el presente inmediato.
Simultáneamente, la decisión de reafirmar y renovar la gama "core" demuestra una comprensión madura de que el volumen, aunque menos rentable por unidad, es esencial para la escala, la captación de nuevos clientes y la salud financiera global. Abandonarlo habría sido una retirada peligrosa. Combinar esto con un fuerte énfasis en los segmentos superiores de alto margen asegura que la marca mantenga su aura de lujo, innovación y exclusividad, vital para su posicionamiento premium.
La próxima GLC y la plataforma del nuevo CLA actuando como catalizadores para otros modelos muestran una estrategia eficiente de desarrollo y sinergias. En esencia, Mercedes-Benz está apostando por cubrir todas las bases con fuerza: seducir a la nueva generación con modelos de entrada atractivos y tecnológicos, satisfacer la demanda masiva de sus best-sellers renovados, y cautivar a la élite con vehículos de alta gama que encarnen el pináculo de su arte automotriz, todo ello ofreciendo la libertad de elección tecnológica que muchos clientes premium demandan hoy.
El camino hacia recuperar la corona de BMW será largo y exigente. La ejecución impecable de estos lanzamientos, su atractivo de diseño, su calidad percibida, su avance tecnológico tangible y su posicionamiento de precio adecuado serán críticos. Pero al anunciar esta ofensiva masiva y diversa, Mercedes-Benz ha enviado un mensaje claro a la industria, a los inversores y, lo más importante, a sus clientes actuales y potenciales: Stuttgart ha despertado, ha ajustado el rumbo y está lista para luchar por cada pulgada de asfalto en el competitivo mundo del automóvil premium. Los próximos tres años prometen ser un espectáculo fascinante en el que la ingeniería alemana, la elección del consumidor y la estrategia de marca se enfrentarán en una batalla épica por el liderazgo. El rugido de Mercedes vuelve a escucharse, y esta vez viene cargado de 18 nuevas razones para prestar atención.
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